Todo lo contrario, es muy cercano al propósito original, pro-social de la Universidad. Es un espacio para entrenar al hombre del mañana en el contexto de la sociedad, no para entrenar monigotes que generan valor para los accionistas y para individuos particulares.
Tomarse la universidad, y usarla para actividades en pos del progreso social, es una de las expresiones más realistas de lo que un Hombre Ético debería hacer. Ahora, tomarse la universidad y no hacer nada interesante, ni siquiera su ciclo de animé noventero con crítica sociopolítica soslayada (hola, Evangelion!) , tiene cero gracia.