Es una buena consideración, y lo-que-los-otros-hacen puede no importarnos, pero hay gente cuyos sentimientos sí me importan y que por su lado pueden jugar juegos sociales o participar en ceremonias/rituales que sí les importan a ellos. Pequeñez de mi parte sería explicarle a la gente de mi vida cómo sus rituales anacrónicos con actos simbólicos vacíos son irrelevantes en el mejor de los casos en vez de ir al maldito cumpleaños de sus hijos.
El pensar que no se le debe nada a nadie... Ningún empiricista/materialista sensato te lo debatiría. Lo que yo tengo no son argumentos sino experiencia práctica. El vivir para el yo y nada más es el abismo más oscuro que conozco.