De vuelta a Talca. Tengo que admitir que este finde en Iloca estuvo mejor que quedarse en la casa.
Bien bonito Iloca, tiene una playa súper ancha, con una pendiente súper baja, y una arena fina que te permite armar castillos de arena decentes. Nunca había hecho uno.
Es gracioso que ser padre me ha permitido vivir experiencias propias de la infancia que no viví durante mi infancia.